¿Qué formación puedo darle a mis empleados para que sean más eficaces?

By ATX Business Solutions Artículos No hay comentarios en ¿Qué formación puedo darle a mis empleados para que sean más eficaces?

atx_empleados_eficaces

La formación que reciben los empleados de una empresa puede ser de muchos tipos en función, tanto de las características y necesidades específicas de la misma, como de las personas que la configuran.

 
Con la intención de ofrecer una clasificación que resulte sencilla y comprensible, y sin pretender ser exhaustivos, podemos agrupar la formación, por un lado, en cuanto a la temática formativa que aborda y, por otro lado, en cuanto a las herramientas formativas en que se sustenta.
  
Temáticas formativas
Los temas formativos (es decir, sobre qué es la formación) que se pueden abordar para optimizar las potencialidades de nuestros colaboradores son:
• Aspectos internos
Formación relativa a conocimientos que hacen referencia a la propia empresa. Por ejemplo, podemos formar a los empleados en cómo se tramita un pedido del almacén o cómo se utiliza una aplicación informática para diseño gráfico o cómo cumplimentar una hoja de gastos interna, etc.
• Aspectos relacionados con el producto / servicio
Temas relacionados con el conocimiento y dominio de las características técnicas de nuestros productos o servicios. Por ejemplo, la composición de los materiales que utilizamos en nuestros productos, el catálogo de actividades o de productos / servicios que ofrecemos, las formas de presentar y/o almacenar nuestros productos, etc.
• Aspectos relacionados con el cliente
Temáticas que tienen una relación directa con los clientes; es decir, habilidades comerciales, atención al cliente, marketing telefónico, etc.
• Aspectos de gestión
Formación de carácter más estratégico para el negocio. Por ejemplo, habilidades para la gestión de personas, la gestión del tiempo, la planificación comercial, formación en marketing y en desarrollo de líneas de negocio, etc.
Herramientas formativas
Las herramientas formativas hacen referencia a la metodología (es decir, cómo es la formación) con la que se desarrolla una acción formativa. El abanico de metodología es, lógicamente, enorme.
A continuación presentamos una posible clasificación de la variedad de fórmulas que podemos ordenar. Dependiendo de nuestra actividad, perfiles de empleados, tipología de clientes, recursos disponibles, etc. será más conveniente utilizar una modalidad u otra.
• Formación presencial
• Formación a distancia
Formación presencial
La formación presencial tiene un rasgo distintivo: la presencia física de “otra persona” en el desarrollo de las actuaciones. Esta persona puede ser, por ejemplo, un profesor, un monitor, un compañero de trabajo, etc. Es esta persona quien guía, propone, instruye, aclara, etc. El componente presencial implica una interacción “cara a cara”.
Dentro de la formación presencial podemos diferenciar, a su vez, tres modalidades:
Formación en el puesto de trabajo
La formación en el puesto de trabajo gira en torno a todos los conocimientos, destrezas y habilidades que una persona nos trasmite directamente en la “ubicación” donde desarrollamos nuestra actividad.
La persona puede ser un experto, que no pertenece a nuestra empresa, o un compañero de trabajo.
El intercambio de conocimiento se produce allí donde trabajamos. Por ejemplo, recibimos formación sobre una aplicación informática en nuestro ordenador, impartida por una persona que se sienta con nosotros, nos hace indicaciones sobre cómo hacer tal o cual cosa, está presente cuando utilizamos esa herramienta, etc.
La formación en el puesto de trabajo es muy interesante una vez que hemos utilizado previamente otras acciones formativas. Por ejemplo, tras asistir a un curso estándar podremos completar la formación, de manera más operativa, en el propio puesto de trabajo.
Formación a través de cursos estándar
La asistencia a cursos estándar suele implicar que los “alumnos” se desplacen a unas instalaciones donde participan, junto con otras personas de la misma o distinta empresa, en una acción formativa que ya está diseñada previamente.
Por ejemplo, podemos asistir a un curso que organiza una determinada asociación profesional de nuestra localidad sobre una materia determinada. Normalmente, la duración de ese curso siempre es la misma, tiene unos horarios determinados, etc.
Los cursos estándar tienen la ventaja de que se puede acceder a ellos de forma sencilla (casi siempre están disponibles). Son interesantes cuando queremos abordar una primera aproximación a una materia, o bien cuando requerimos que algún organismo certifique un determinado grado de conocimiento o destreza sobre una materia.
Formación a través de cursos creados específicamente para la empresa
Los cursos creados específicamente para la empresa suponen que una empresa externa, tras reunirse con nosotros y conocer nuestras necesidades concretas, crea un curso específico, con duración, horarios y contenidos que no serán los mismos para otra empresa.
En este caso, la duración suele estar concentrada en el tiempo y se suele desarrollar en instalaciones de nuestra propia empresa.
Los cursos presenciales creados específicamente tienen un alto valor formativo para los participantes y permiten abordar aspectos relacionados con la estrategia de la empresa. Son una buena fórmula para dar un “empujón” a determinadas actividades o para cambiar actitudes.
En principio, la formación presencial es la más adecuada para abordar temáticas más relacionadas con las actitudes que con los conocimientos. Por ejemplo, para lograr que una persona de nuestra empresa sea comercialmente más proactiva necesitará del “cara a cara”. 

Por  Fernando Rivero,  Consultoría Comercial y de Marketing

  • Share:

Leave a comment

Comment moderation is enabled. Your comment may take some time to appear.