#ATXporelplaneta: Guía básica de reciclaje.

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Reciclar es fácil y el beneficio para el planeta es enorme. Y usted también puede hacerlo.  Le damos unas sencillas pautas sobre cómo reciclar, dentro y fuera de la casa.

 
El reciclaje en las grandes zonas urbanas puede llegar al 20%, una cifra importante, pero que también indica que aún queda mucho por recorrer. ¿Puede usted contribuir al medio ambiente desde su casa? La respuesta es sí. Y fuera de ella, también. Siguiendo estas sencillas pautas, no volverá a confundirse.

El reciclaje en casa

En las basuras de los hogares (y en las empresas) el 60% es material orgánico; el 10% es no reciclable y el 30% es material reciclable del que se aprovecha menos de la mitad. Vamos, por tanto, a ponernos manos a la obra para cambiar esa situación: lo mejor es que en su casa tenga dos papeleras bien identificadas, con qué va en cada una. Así todos los miembros de la familia y las visitas no se confundirán a la hora de echar el residuo.
 
Por un lado, estarán los desechos no reciclables: espumas, envolturas de alimentos, servilletas sucias, restos de barrido, restos de vajillas y porcelanas, pañales infantiles… También se incluyen aquí restos ordinarios y orgánicos, como cáscaras de frutas y verduras, residuos de alimentos antes y después de su preparación, restos de café, o residuos de poda del jardín. Todo eso debe ir en una papelera y su correspondiente bolsa de basura.
 
Por otro lado, tendremos los desechos que sí son reciclables: papel y cartón; plástico y vidrio. Recuerde y apúntese bien esas tres categorías. El papel y cartón implica desde papeles de diario, impresos, cajas de cartón de alimentos, fotocopias, sobres, tarjetas… pero sin restos de grasa o comida. Como plásticos, incluiremos vasos y cubiertos desechables después de una fiesta; envases como el de la leche o los yogures (también previo enjuague bajo el grifo, para que no lleven restos), empaques y bolsas plásticas; botellas y envases de bebidas; y muebles plásticos. Como vidrios, todos los envases y botellas no retornables. También vasos rotos o frascos, por supuesto.
Otro aporte importante que incluimos dentro del hogar puede ser comprar productos que ya han sido elaborados con materiales reciclados. De esta manera, reducimos el ciclo de los desechos.

El reciclable fuera de casa

Una vez que tenga sus residuos bien clasificados, diríjase a los puntos ecológicos en la vía pública, en centros comerciales, empresas… Ahí, diferentes papeleras le señalarán qué va en cada una. Los dibujos de cada una le ayudarán a entender qué materiales tiramos en cada una (son sencillos: una botella para los vidrios; una bolsa o un cuchillo y un tenedor para los plásticos; una caja para el cartón…), aunque el color es otro buen indicador: las grises están destinadas a papel y cartón; las azules, a plásticos; y las gris claro, a vidrios. Si vamos incluyendo estas acciones en nuestras rutinas, llegará un momento en que las tengamos interiorizadas y no necesitemos detenernos a ver qué va en cada lugar.
 

Pero en las papeleras no acaba el proceso

Una vez recolectados, los residuos se almacenan para ser conducidos a centros de acopio, donde serán clasificados, muchos de ellos comercializados, y otros tantos se emplearán para generar materiales reciclados. Por ejemplo, cartones, botellas de vidrio, toallas de cocina, bricks de leche… pueden tener varias vidas. El plástico sirve para crear nuevos plásticos, o incluso para elaborar alfombras y puentes peatonales.
 
Ah, y un último dato, si no sabe dónde va cada residuo, una app en el celular le puede ayudar a entenderlo.

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